Es un puente peatonal de 100 metros de largo que atraviesa una de las avenidas principales de Villahermosa, Paseo Tabasco. El Gobierno municipal pretendía establecer un museo para generar nuevas formas de exhibición de arte y encuentro social. Actualmente, el MUSEVI está abandonado, es refugio de delincuentes y personas sin hogar.
La obra la ejecutó el Gobierno del H. Ayuntamiento de Centro, de la Administración 2010-2012. Se ubica en Villahermosa, Tabasco y su inversión fue aproximadamente de $70 millones de pesos.
Se trata de un elefante blanco porque:
El MUSEVI es un monumento a la frivolidad, la mala planeación y el despilfarro. Es parte de la camada que nació por los festejos del Bicentenario de la Independencia. El puente peatonal albergaría un museo que contribuiría al rescate de los espacios públicos y daría impulso al turismo.
La inversión, estimada en $70 millones de pesos, constituía 20% del presupuesto municipal, lo que propició inconformidades. Ante la prioridad de invertir en infraestructura crítica para aminorar las inundaciones, el MUSEVI era un gasto exorbitante e injustificado. La ciudadanía también expresó su inconformidad con el proyecto, debido a las irregularidades ambientales.
La construcción se inauguró, de forma retrasada, el 24 de junio de 2011, en conmemoración del 454 aniversario de la fundación de Villahermosa. A pesar del bombo y platillo, la sociedad no adoptó el espacio, por lo que terminó abandonado.
De acuerdo con una solicitud de acceso a la información, el Ayuntamiento no contempló presupuesto para el mantenimiento del inmueble. Nada se puede rescatar de este fracaso de altura. ¡Le costó $70 millones de pesos al bolsillo de los tabasqueños!
Los factores más relevantes que detonaron este elefante blanco son: decisiones desvinculadas del interés público y falta de factibilidad financiera.
El primer factor detonante fue que se tomaron decisiones desvinculadas del interés público. Las competiciones internacionales y festividades son ocasiones perfectas para alimentar el ego de políticos. El ego desea dejar legados a toda costa, incluso con obras que no se requieren, como el MUSEVI.
El segundo factor detonante fue que no se calcularon de forma precisa los costos de inversión ni de operación del proyecto. Un análisis de factibilidad financiera hubiera demostrado que el proyecto no estaba acorde con la realidad financiera del municipio.
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